Liga Provincial
Volvió el básquet
La dramática y emotiva definición que tuvo el torneo Apertura de la Liga Provincial de Básquet en la noche del domingo no fue sólo el cierre de un espectacular acontecimiento deportivo. El análisis de Gustavo Hollmann (El Terrotorio) sobre el apoyo económico que merece nuestro básquet.
FMBB | Primera
El masivo público que se acercó al Templo Oriental a presenciar la finalísima entre el local Tokio y Tirica de Eldorado vivió una noche a pura adrenalina, como pocas veces, y aquellos que ya rondan los 40 años o más compararon dicha definición doméstica con los partidos que jugaba el ya inexistente Luz y Fuerza en el Torneo Nacional de Ascenso o incluso en la Liga Nacional, entre 1995 y 1997.

Y bien vale la pena la comparación. Por lo que demostró la gente posadeña y también la eldoradense, que en buen número copó el sector destinado al público visitante, quedó demostrado que el básquet debe y necesita tener una segunda plaza a nivel nacional.

Más allá de la importancia que significa tener a OTC en la segunda categoría del básquet argentino, comerciantes, empresarios y políticos de la tierra colorada deberían aportar su granito de arena para que tanto Tokio como Tirica, indiscutidos protagonistas del básquet misionero en los últimos diez años, puedan dar ese salto de calidad que claramente deben dar pero no pueden por cuestiones económicas.

El loable trabajo que viene realizando desde hace años Román Queiroz en Tirica, y más acá en el tiempo, Nicolás Fulquet en Tokio, debería tener eco en los funcionarios provinciales, porque a decir verdad, los dos mejores equipos de los últimos años han dado sobradas muestras de que la Liga Provincial les queda chica.

Tanto Tokio como Tirica mantienen desde hace casi una década una camada de chicos que parece no tener techo a nivel local, pero que lamentablemente no puede progresar deportivamente por falta de apoyo financiero.
Teniendo en cuenta la materia prima que tiene Misiones, tener en torneos nacionales sólo a OTC en el TNA parece insignificante.

Sin ir más lejos, y con el apoyo del Gobierno y también de entidades empresariales, Corrientes y Chaco tienen, entre las dos, catorce equipos en torneos nacionales. Corrientes tiene tres representantes en la Liga Nacional: Regatas (que está jugando la final), San Martín y ahora Comunicaciones de Mercedes (sí, de Mercedes), que viene de subir del TNA. Además tiene a Unión de Goya y a Atlético Saladas en el Torneo Federal (tercera categoría a nivel nacional) y a San Martín de Curuzú Cuatiá y Hércules en el Argentino de Clubes (cuarta categoría).

Chaco, en tanto, disfruta de tener tres abanderados en el TNA: Hindú de Resistencia, Villa San Martín de Resistencia y Villa Ángela, además de un mínimo de cuatro clubes (Pinedo Central, Comercio de Santa Sylvina, Sarmiento de Resistencia, Acción de Roque Sáenz Peña) que son una constante en el Argentino de Clubes.
Contra todos estos rivales jugaron, más cerca o más lejos en el tiempo, OTC, Tirica y Tokio. Incluso Aemo, El Coatí, Mitre y Cataratas. Y todos esos equipos mencionados, en menor o mayor medida, sufrieron el poderío de los equipos misioneros.

Ojalá los amantes del deporte en general, pero los del básquet en particular, hayan tomado nota de lo vivido en las finales de la Liga Provincial y entiendan la importancia de tener abanderados misioneros en competencias nacionales. Los protagonistas lo necesitan. Dentro y fuera de la cancha.

Fuente: Gustavo Hollmann, El Territorio.
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