NBA
Como anillo a la Manu
San Antonio tuvo su ceremonia de premiación por el título de la temporada 2013/2014 y Ginóbili recibió su cuarto anillo de campeón de la NBA, como en 2003, 2005 y 2007. Otra página dorada del bahiense, que sigue agigantando su leyenda.
FMBB | Primera
Manu Ginóbili nos acostumbró a que lo histórico parezca cotidiano. A ver cercano eso que siempre se deseó por televisión y que estaba reservado para atletas inalcanzables y muy lejanos a nuestras tierras. Pero claro, el bahiense está codo a codo con esas estrellas que parecían de otro planeta. Hace rato que lo está. Y todo paso dado en su carrera no hace más que agigantar una leyenda que, quizás, sólo con el paso del tiempo podremos dimensionar con algo de precisión.

En la noche del martes, en el AT&T Center, ese estadio que conoce como si fuera el patio de su casa o la cancha de Bahiense del Norte (que lleva su nombre), Gino recibió su cuarto anillo de campeón de la NBA en la habitual ceremonia de premiación que da inicio a cada temporada. Uno especial, sin dudas, tras aquella paliza ante Miami por 4-1, un año después de sufrir una de las frustraciones más grandes de su carrera en la definición ante el mismo rival. Especial también por cómo recordarán a esa versión de los Spurs, con un juego maravilloso, vistoso, sin egoísmos y con el sentido de equipo como principal valor. Un nivel y formas que difícilmente puedan encontrar semejanzas en el pasado.

Para entender que la jornada fue sinónimo de fiesta para San Antonio, que se dio el gusto de colgar su quinto banner de campeón en el techo del estadio, basta con saber lo que dijo Popovich en la previa. "Recibís el anillo, te ganan por 30, tomás algo de vino y después arranca la temporada", tiró el entrenador. Sí, hubo partido ante Dallas. Pero el resultado no iba cambia el foco. Por eso se vio contento a Manu, que hasta pegó un trotecito para recibir el anillo de parte de Peter Holt, dueño de la franquicia, bajo una gran ovación de la gente. La misma sensación que Parker, otro con cuatro coronas. O Duncan, quien ya completó una mano con joyas de campeón. O la misma también que Leonard, Mills, Splitter, Green y aquellos que sumaron su primer festejo.

Otra noche para guardar entre las destacadas, de aquéllas que hay que escribir en los libros. Como la primera en 2003. O las otras en 2005 y 2007. Una vez más, Ginóbili en la cima del básquet. La leyenda continúa. Y nadie es capaz de decir cuándo terminará este hermoso cuento.

Fuente: Olé
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